El padre como eje principal de la familia


Se le ha considerado el jefe del hogar, es quien sale a trabajar para ganarse el pan de cada día para su familia, es el ejemplo para sus hijos en todos los actos de la vida. El padre siempre ha sido sinónimo de respeto, rectitud, trabajo, seguridad y ejemplo.

La grandeza de un padre se complementa con lo sublime de una madre, y hoy los roles de cada uno han cambiado según la necesidad que la vida moderna y acelerada lo exige.

Hasta hace pocos años, el padre era considerado como proveedor y quien imponía las reglas en el hogar; el padre era muy respetado y querido pero se mantenía una relación vertical de mando y obediencia dentro del núcleo familiar.

Se le debe reconocer la disciplina y rectitud con la que educaban a sus hijos, cómo no recordar sus enseñanzas y consejos que con sabiduría impartían en largas tertulias familiares, cómo no enorgullecernos de que nos dieron un nombre limpio, respetable y digno como la más grande herencia del ser humano.

En la actualidad los roles de los padres han cambiado, si bien es cierto sigue siendo el eje del hogar, sus actividades son compartidas con la madre y viceversa, es decir el padre y la madre trabajan fuera de casa para llevar el sustento al hogar, pero de igual manera ambos comparten los quehaceres del hogar y la crianza de los hijos.

Este cambio en la estructura familiar ha ennoblecido aún más la función del padre, porque vive y comparte más experiencias enriquecedoras con sus hijos y su compañera, haciendo la vida más alegre y llevadera, con mayores manifestaciones de amor, cariño, ternura y respeto por parte de los padres, construyendo vínculos familiares indestructibles.

Felicitaciones aquellos padres tiernos, buenos, cariñosos, comprometidos con su hogar y su familia, que Dios les bendiga y les proteja siempre para dicha de quienes les aman.

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