La importancia del aceite en la dieta


El aceite en nuestra alimentación en que medida es necesario y saludable?, que debemos mirar para escoger entre un aceite u otro?, esto es muy importante saberlo ya que lo que esta en juego es nuestra salud.

Consumir una ensalada o verdura sin aceite, olvidarnos de unas crocantes papas fritas o una tostada con aceite de oliva, hoy en día es difícil. Es muy difícil prescindir en nuestra cocina habitual del aceite que hace tan sabrosos y apetecibles muchos de nuestros platos.

En el mercado encontramos una gran variedad de aceites: de oliva, de girasol, de maíz, de uva. Pero, ¿en qué debemos fijarnos para escoger entre uno u otro? Todos ellos son aptos para el consumo. Sin embargo, existen sensibles diferencias en cuanto a su valor nutritivo, caracteres sensoriales, sabor, color, aroma, uso culinario y efectos en relación con la salud.

El empleo culinario de aceites mejora la degustación de los alimentos y hace mucho más apetecible y sabrosa la comida.

Además, desde el punto de vista nutritivo, los aceites enriquecen a los alimentos con dos nutrientes, en distinta proporción según el tipo: vitamina E (mayoritaria en el aceite de oliva virgen extra de 1ª presión en frío) y grasas simples formadas por diferentes tipos de ácidos grasos, monoinsaturados sobre todo en el de oliva, poliinsaturados en los de semillas tales como maíz, soja, girasol etc., y saturados en el aceite de coco y de palma.

Al igual que otras grasas, contribuyen al transporte y absorción de vitaminas liposolubles o solubles en grasa (A, D, E, K) en el organismo. Por tanto, a pesar de ser los alimentos más calóricos, son alimentos básicos y de gran importancia y que deben estar presentes cada día en la alimentación, eso sí, en las cantidades adecuadas, sin exceso.

Lo adecuado es utilizar en la cocina no sólo el aceite de oliva, sino también los de semillas, ya que así, la proporción de los distintos tipos de grasa , monoinsaturada, poliinsaturada y saturada, se ajustará a lo que los expertos en Nutrición recomiendan de acuerdo a una alimentación equilibrada y cardiosaludable.

Algunos consejos prácticos a la hora de usar aceite:

– Usar el aceite de oliva para freír es lo más adecuado ya que resiste mejor que los de semillas temperaturas de hasta 180-200º C que son las que se producen al freír. Es más estable y se descompone más lentamente y, así mismo, impregna menos al alimento.

– Evitar el sobrecalentamiento: lo preferible es no sobrepasar durante la fritura la temperatura de 170º C. Si la temperatura es demasiado elevada se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas por lo que deberemos desechar siempre el aceite sobrecalentado. Si se utiliza una sartén se ha de evitar que el aceite humee, ya que indica que se están deteriorando sus componentes.

– No se recomienda mezclar nunca aceite nuevo y viejo, ni tampoco el de oliva con los de semillas ya que tienen diferentes puntos de humo, el de oliva aguanta más temperatura que los otros y si los mezclamos, uno quema al otro y se producen sustancias irritantes.

– Los alimentos que se vayan a poner en contacto con el aceite deben estar en lo posible secos, el agua favorece la descomposición del aceite.

– Es recomendable cambiar con cierta periodicidad el aceite de fritura. Un aceite no debería utilizarse más dos o tres veces para freír, especialmente si ha humeado o está oscurecido. El aceite de oliva tiene un gran efecto positivo ante el colesterol, grandes cualidades en la alimentación cardiosaludable, y un alto valor nutritivo, además de un sabor único.

El virgen y el puro de oliva son los más ricos en vitamina E antioxidante natural y fitosteroles. Todos ellos destacan por su elevado aporte de grasa monoinsaturada (principalmente, ácido oleico), la que mejor colabora en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Esta grasa monoinsaturada aumentan los niveles en sangre del ‘colesterol bueno’ (HDL-colesterol).

Se recomienda entonces el empleo de aceite de oliva (preferiblemente, virgen o puro de oliva), aunque ello no signifique desterrar el uso de aceites de semillas, que también son muy saludables.

Si te encuentras en un plan para perder peso, toma 2 cucharas al día con tus comidas. No te prives de él, pero tómalo con moderación.

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