Homenaje a nuestra Madre


Comienza el mes de Mayo y con el recordamos y adoramos a nuestra Madre, el ser mas maravillosos de la tierra, el mayor tesoro que podemos tener es una Madre, su amor es una gran riqueza, de valor incalculable.

La Madre es la persona mas tolerante, comprensiva y cariñosa que pueda haber, no conoce el cansancio, es por eso que cada día que nos llega debemos demostrarle nuestro gran amor y cariño, no esperemos a que nos falte para darnos cuenta de lo mucho que ella hizo por nosotros.

La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.

La Madre es maravillosa, es nuestra amiga, la que guarda todos nuestros secretos, la que nos da los mejores consejos, nos cuida en la enfermedad y consuela en las penas. No hay otro ser más especial que la madre, no hay ni habrá un amor más sincero que el de una madre.

La madre es una mujer que soporta tantas cosas por amor a sus hijos, mientras muchas veces somos ingratos con ellas, la hacemos sufrir y no nos damos cuenta que su amor sigue perdurando sin ningún rencor hacia nosotros.

Cuando la vida va desapareciendo ante sus ojos. Cuando ese momento llega, debemos prestarles nuestra ayuda para que sigan caminando, porque el día que nos falte su presencia, seguro que no habrá dolor más grande.

Ahora que tu madre está contigo cuídala, mímala, se su bastón y fortaleza. Cuídala como te ha cuidado a ti, su amor por ti siempre perdurara, porque eres parte de sus ser, su sangre y ella siempre estará para ti esté donde esté. Madre hay una sola !

Si ahora tú eres madre: enseña a tus hijos a que amen a su abuela, porque ella te dio la vida, porque eres lo que eres gracias a ella. Ahora tú eres portadora de ese amor que con toda su vida te dio, tú también entrega amor como sólo una madre puede dar.

Que Dios las bendiga a todas !!

LA MADRE. (Soneto)
Jaime Tobòn Villegas

Tus primeras caricias, madre mía,
que desde niño, alegre me
ofreciste
en el cofre de amor guardo a porfía
aquel ramo de besos que me diste.
Adoro en mi soberbia lejanía
esos dulces consejos que trajiste.
Adoro la altivez y la osadía
de todos los regaños que me hiciste.
Adoro en ti la virginal pureza,
la dulce suavidad de los jazmines
y la sola esperanza de mi grito.
Eres la encarnación de la belleza,
el perfume de todos los jardines
y la canción de Dios al infinito.

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