La mujer frente al trabajo y la publicidad


A pesar de que la mujer se ha incorporado desde hace unos cuantos años al mercado de trabajo parece que la publicidad sigue tratando a la mujer como si el hogar fuera su hábitat natural y el mundo laboral un campo restringido. Es decir, al utilizar la imagen de la mujer no se respeta el papel que desempeña en la sociedad moderna.
Lo cierto es que en estos últimos años, la presión de ciertos colectivos de mujeres  y la evolución social, han hecho que las campañas publicitarias se transformen aumentando los estereotipos femeninos. Hoy en día la imagen ideal de la mujer para las propias mujeres es la de una mujer autónoma, respetada y valorada por su trabajo.
Cuando hablamos de mujer trabajadora en la publicidad nos encontramos muy frecuentemente con secretarias, enfermeras o azafatas. En estas ocasiones la mujer suele aparecer bajo las órdenes de un hombre. En estos casos a pesar de presentar a la mujer incorporada al mercado de trabajo, no nos alejamos de los valores de subordinación y sometimiento a los hombres.
Por otro lado no hay que olvidar que hay otro tipo de estereotipo de mujer trabajadora en el que ésta aparece en igualdad de condiciones frente al hombre. Es el típico ejemplo de mujer ejecutiva. La labor de estas mujeres suele ir, en publicidad, asociada a la creación artística, sobretodo diseño y publicidad.
Esto sigue sin expresar grandes avances puesto que históricamente, la mujer ha ido asociada al campo de la creatividad o la sensibilidad, el avance sería presentar a éstas mujeres como matemáticas o físicas; campos casi exclusivamente masculinos.
Aún así, a primera vista da una imagen positiva de la mujer: autónoma, independiente, desenvuelta, inteligente y bella.
La tarea del publicista es hacer creer que a través del uso de los productos anunciados puede conseguir la belleza necesaria que le asegure su éxito empresarial.
Este tipo de mujer ejecutiva, autónoma e independiente aparece sobretodo en publicidad de cosméticos y productos no engordantes, orientados al consumo femenino. La mujer ejecutiva aparece como ideal de mujer en publicidad: tiene clase, un trabajo cualificado, una actitud independiente y resuelta, es apreciada por sus compañeros en nivel de igualdad y sobre todo, un magnífico aspecto.
Junto a este modelo surge otro que aúna las características de cualquiera de los dos anteriores con las del ama de casa.
Parece que intente reflejar una realidad muy común: la de la mujer trabajadora que debe, cuando llega a casa, realizar las tareas del hogar. La mujer que nos presenta la publicidad en este sentido es la de una mujer inagotable que, tras una durísima jornada de trabajo en la que ha tenido que discutir con todos sus jefes y realizar innumerables tareas, finalizadas por supuesto con éxito, llega feliz a casa, con chocolate para los niños y un detalle para su marido, deseosa de complacerle   y  preparar una deliciosa cena sin perder su sonrisa y su aureola de estrella de cine.
Se debe entonces tener presente que la mujer se a desenvuelto con altura en todos los campos del trabajo, siempre con empuje y con muchos deseos de salir adelante y demostrar que su capacidad nunca ha estado por debajo del hombre quien siempre ha llevado las riendas en todo lo relacionado con el trabajo.

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