Reflexiones para Semana Santa


Que es la Semana Santa

Es la celebración anual de los misterios de la Pasión y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén.
Celebramos la Semana Santa para recordar los últimos días de Cristo en la Tierra cumpliendo con la voluntad de su Padre hasta el último momento.

Cómo vivir la Semana Santa

“Acompañemos a Jesús en su sufrimiento y aprendamos a imitarlo día con día.”

Cristo debe de ser modelo de todo hombre para así hacer que este mundo llegue a la Santidad. Que los hombres sean igual que Jesús y busquen siempre cumplir con la voluntad de Dios, como lo hizo Jesús sin importarle el sufrimiento, las injusticias, las humillaciones…

“Tener entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo, el cual, siendo de condición Divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojo de si mismo tomando condición de silencio, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a si mismo, obedeciendo hasta la muerte de Cruz”

San Pablo (Flp 2,5-8)

Reflexiones

Abrazar la cruz con amor

Recuerda que Cristo no logró nuestra redención sino con su muerte en la cruz. Quienes queremos cooperar con Él, muy de cerca tenemos que pisar sus huellas y abrazarnos a la cruz con amor, serenidad y constancia. Cualquier otro camino será fruto de inútiles y vanos sentimentalismos. Las victorias para el Reino se ganan con heroísmo entre los gemidos y las protestas de nuestro orgullo, nuestra sensualidad y nuestras ambiciones humanas. Es estupenda la paradoja de los que de verdad se entregan a Cristo. ¡Sufriendo son felices! Los que gozan de la riqueza, la lujuria y la soberbia, son las más de las veces seres profunda e irreversiblemente infelices.

Cuando un hombre está enamorado de Cristo

La garra apostólica, simple consecuencia de la fuerza de un amor que se lleva en el corazón. Cristo no puede vivir solamente en un corazón. Cuando un corazón posee a Cristo, lo derrama, lo comunica, lo da, lo regala. Cuando un hombre vive a Cristo, entonces sus palabras, sus gestos, su testimonio se hace vehículo de Cristo. Cuando un hombre está enamorado de Cristo, entonces convence a los demás, entusiasma a los otros. Ésta es la garra apostólica. Es imposible amar a Cristo y no darlo; es imposible vivir a Cristo y no ser sal de la tierra. Por eso, la autenticidad del apostolado, la fuerza apostólica tienen su raíz en la posesión de Jesucristo. Solamente un rosal produce rosas bellas cuando sus raíces están sanas. Solamente hay garra cuando Cristo es rey del corazón.

Estoy Entre Ustedes

¿Por qué hablan de mi segunda venida como si estuviera ausente? mira a tu alrededor… pero… no me busques con tus ojos porque no me podrás mirar, sino, búscame con tu Corazón y ahí estaré; dondequiera que apuntes tu corazón ahí me verás. Nunca me he ido. En cualquier parte de la tierra donde se encuentre el amor y la compasión, o hablen de mí verdad, ahí está mi presencia. Nunca me he ido lejos de ustedes. ¿Cómo podría dejar a mis hijos atrás en desamparo si la indiferencia no tiene morada en mí? ¿Por qué hablan de mi segunda venida? ¿Acaso no estoy presente en cada milagro? ¿Por qué claman al cielo por mí si estoy entre ustedes? ¿Acaso la bondad no es mi presencia?

0 comentarios sobre “Reflexiones para Semana Santa

  • el 19 mayo, 2011 a las 3:37 pm
    Permalink

    falso porque claramente dice la biblia que jesus murio en un madero es una mal interpretacion la ”idea de la cruz en jesus”

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *