Consejos para que te sientas bien


Para poder lograr estabilizar nuestro peso debemos comenzar por adelgazar de una manera que no tengamos que efectuar dietas desordenadas, que solo nos traen mas inconvenientes. Cuando el método de perder peso es muy desequilibrado este lo que hace es volver de nuevo a como se estaba antes.

Un régimen pobre en proteínas lo que hace es conducir a una fundición muscular, de ahí depende una caída acelerada de los gastos energéticos y un aumento de peso, casi inevitable.

Los regímenes ricos y pobres en glúcidos, conducen al mismo fenómeno, aunque en menor grado. Además, aumentan el gusto por la grasa.
Sólo un adelgazamiento regular y progresivo constituye un resultado con éxito y una estabilización de peso fácil y duradera.

El peso ideal no existe: cada uno posee su propia morfología, determinado por factores genéticos y medio ambientales. Todos tenemos un peso de equilibrio y , hagamos lo que hagamos para luchar contra él, nuestro organismo tratará siempre de volver a él.

Durante tu fase de adelgazamiento, en principio has conseguido descubrir las causas que te hacen aumentar de peso y has desarrollado una estrategia para corregirlas. De hecho, has aprendido a alimentarte de manera sana.

En periodo de estabilización, lo que no hay que hacer es volver a tus antiguas costumbres, causantes de tu aumento de peso. Si no, las mismas causas producirán los mismos efectos y el sobrepeso reaparecerá.

Adoptar y mantener las buenas costumbres alimentarías significa conservar las maneras sanas de elegir y preparar la comida.

Utiliza pocas grasas, evitando la mantequilla y el aceite para preparar las comidas. Da preferencia a cocinar al vapor, al horno o hierve los alimentos en agua y piensa en invertir en una sartén anti-adhesiva que te permita cocinar sin materias grasas.

Ponga en práctica las recetas dietéticas, aunque no por ello menos sabrosas, que proponen ciertos libros de cocina ligera, mayonesa o vinagretas, platos únicos y maneras divertidas de preparar sin calorías, los alimentos sanos como frutas, verduras.

Cuando compres en el supermercado productos frescos o congelados, da preferencia a los alimentos básicos, a los que no se ha añadido azúcar o materia grasa. Prepara tú misma la comida, reduciendo las dosis en azúcar, sal y grasas.

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